PRINCIPALES RASGOS DE LA ORIENTACIÓN PROFESIONAL Y SU CONCEPTUALIZACIÓN ACTUAL

La orientación profesional, muy frecuentemente, encorsetada bajo una proposición eminentemente práctica donde la elaboración de currículum y la instrucción sobre cómo elaborar entrevistas, o la toma de decisiones sobre el objetivo ocupacional de las personas atendidas y la realización de formación, induce en ocasiones a una miopía aburrida sobre la labor del orientador.

El trabajo diario de la orientación se hace difícil porque los profesionales debemos hacer frente y dar respuestas a exigencias que provienen de diferentes partes; multiplicidad de respuestas que hace imposible pararse a pensar hacia dónde va dirigida nuestra actuación y cuáles son las premisas de las que debe partir este tipo de acciones orientadoras.

Por un lado, nos vemos con frecuencia sometidos a la exigencia de la Administración Pública, financiador fundamental, que marca objetivos generalmente rentables desde el punto de vista de la opinión pública y del periódico recuento de votos político. Por otro lado, no debemos obviar la entidad desde la que trabajamos que nos va a demandar una serie de tareas y formas de hacer sobre unos objetivos de empleo que se encuentran explicitados en los diferentes programas desde los que se encuadra nuestra actuación. Sin embargo, éstas no son las únicas exigencias desde las que nos vemos obligados a dar respuestas y someter nuestra actuación. También nuestras actuaciones deben dar respuesta sobre la base de un conjunto de recursos no organizados, caóticos, con carencia de redes para que las personas atendidas puedan utilizar racionalmente según sus intereses y necesidades.

Todo esto sin olvidarnos de la exigencia que viene dada por la demanda de la persona que tenemos delante, demanda envuelta en ocasiones sobre un manto de urgencia y angustia, seguramente porque su situación así la define. Sin embargo, éstas no son las exigencias que más pueden llegar a deformar nuestra actuación. La más severa de todas es la que viene dada por nuestra propia omnipotencia como orientadores, omnipotencia desde la que queremos ser artífices y poseedores de respuestas que solucione los problemas y situaciones de conflicto que se nos presentan. A esta última exigencia es a la que debemos tomar en consideración y acercarnos a ella con mayor cautela y prevención.

Reflexionar sobre los principios de la orientación nos puede suponer, probablemente, una forma de poner aire entre esas exigencias y nuestra actuación, siquiera porque va a situar nuestras miras, nuestros objetivos y los pilares donde se sustenta la orientación en un punto diferente al de la práctica cotidiana de hacer esa tediosa del currículum, instruir sobre esa entrevista de trabajo, despejar dudas sobre el objetivo ocupacional o profesional de las personas atendidas o gestionar empleo y formación.

Al hacer un acercamiento al concepto de orientación nos encontramos ante un aluvión de definiciones que hacen de este término un concepto confuso no siendo sencillo llegar a una definición clara y concreta que sea aceptada por los diferentes autores que trabajan e investigan en torno al mismo. Algunos de los motivos que influyen en esta confusión son:

- Desarrollo rápido y espectacular del área en los últimos años.
- Distanciamiento entre el desarrollo teórico de la orientación y la práctica de la misma. El desarrollo de las prácticas en orientación no han ido a la par al desarrollo teórico de la misma. Dichas prácticas no están recogidas en lo que constituyen la base de conocimientos de dicha disciplina, es decir, el desarrollo práctico ha ido por delante, en algunos de los ámbitos de aplicación de la orientación, a su desarrollo teórico.
- Aparición de nuevos ámbitos de aplicación. La aparición de nuevos retos sociales ha supuesto la aplicación de la orientación en nuevos contextos de intervención.
- Distintas definiciones en función del ámbito de aplicación de la misma.
- Cambios rápidos y significativos en los diferentes contextos de actuación, especialmente en el área educativa y el área laboral. La compleja situación del mundo educativo y el cambiante mundo laboral hacen preciso el desarrollo de nuevos enfoques y recursos de la orientación.
- Área multidisciplinar en la que participan profesionales procedentes de diferentes formaciones.

Así el concepto de orientación, no sólo ha sufrido las modificaciones teóricas propias del devenir histórico de cualquier término científico-social incluido dentro de una disciplina, sino que además se ha visto alterado y modificado en función de los diferentes ámbitos de aplicación en los que se ha ido desarrollando, colaborando en su complejidad el carácter multidisciplinar del mismo.

Autores como Álvarez González y Bisquerra Alzina (1996), consideran que el concepto de orientación no es unívoco. Al contrario, describen de forma gráfica la complejidad del término. Así consideran que al hablar del concepto de orientación nos encontramos ante una situación similar a un grupo de ciegos ante un elefante, de modo que cada uno lo concibe según sus percepciones, para uno es una pata enorme, para otro una cola muy alta, para otro una trompa inmensa...

Esta preocupación por la heterogeneidad e indefinición del término orientación queda patente en los comentarios y reflexiones realizados por Rodríguez Moreno acerca del Memorándum sobre el Aprendizaje Permanente de La Comisión de las Comunidades Europeas (2000). Las preguntas que se plantea Rodríguez Moreno son, entre otras muchas, ¿qué entendemos como orientación?, ¿en qué se diferencia del asesoramiento?, ¿tenemos claro qué significa cada cosa en el Memorándum? Asimismo, propone que es necesario clarificar la terminología definiendo claramente la diferencia entre asesoramiento, consejo y orientación, así como la necesidad de aclarar los límites entre informar, asesorar y orientar.

Antes de tratar de llegar a establecer las características fundamentales que actualmente definen el termino «orientación» nos parece interesante hacer una breve evolución histórica del término, con el fin de entender el estado actual del mismo.

La Orientación Laboral, no posee una definición que podíamos llamar de diccionario, ya que es una disciplina que enmarca muchos y diferentes tipos de conocimientos. El material que podemos encontrar sobre este tema, se encuentra muy diversificado y no existe un patrón concreto de conocimientos a los que podamos recurrir.

Podríamos hablar de orientadores/as con conocimientos:

- Psico-sociales: De autoestima, motivación, habilidades sociales, patrones de conducta, desarrollo y evolución psicológica...
- Económicos: Estado del mercado económico.
- Mercado laboral, sus posibilidades, evolución, previsiones de futuro...
- Derecho laboral.
- Política y las posibles medidas de repercusión.
- Historia, desarrollo y pensamiento laboral...

Además, es una disciplina que se ve influida por los factores externos del momento, tanto económicos, sociales, culturales y políticos, por lo que es difícil enmarcarla en un momento determinado, y siempre se va a ver modificada por las necesidades y demandas de los usuarios.

Una definición que podemos utilizar para la Orientación Laboral es:

«el conjunto de conocimientos y habilidades que debe poseer un profesional, para transmitir al usuario/a y que este, sea capaz de tomar sus decisiones a cerca de su futuro laboral, ayudándole a seguir un camino o dotándole de estrategias para dirigirse hacia ese camino».

Juan Monsalve (Director de la Bolsa de Empleo Joven de la Comunidad de Madrid) define la Orientación para el Empleo, en términos generales, como un proceso y área de conocimiento teórico y posteriormente práctico, que se nutre de múltiples disciplinas sociales, humanísticas y económicas.

Este proceso admite, que tiene como objetivo fundamental, articular sistemas, mecanismos y técnicas que permitan la intervención con personas que se encuentran en situaciones de movilidad dentro del mercado laboral. Entendiendo movilización, como el proceso en que la persona se incorpora, cambia e incluso sale del mercado laboral.

Juan Monsalve incluye la salida del mercado laboral dentro de la orientación, y propone que sea una orientación que promocione socialmente a la persona. El Instituto Nacional de Empleo en su material informativo del 2000 acerca de los proyectos sobre orientación laboral y asistencia al autoempleo de ese mismo año, comenta que una vez consolidada las acciones individualizadas en la orientación profesional sus servicios deben ayudar a los usuarios/as a conseguir sus objetivos profesionales, ofreciéndoles información y planificando su inserción, entrenándole en habilidades de búsqueda de empleo y motivándole en su búsqueda y como objetivo plantea la autonomía de ese usuario/a.

Ésta es por tanto una definición de orientación para los servicios públicos definida a partir de sus objetivos.

Hablamos de definiciones tan amplias, por que al ser la Orientación Laboral una disciplina tan joven y no tener un temario teórico o práctico establecido, no podemos encuadrarla en un determinado lugar o estancarla en un momento específico. Así, que personas que se han formado en diferentes disciplinas humanísticas sobretodo, son ahora orientadores/as laborales. Lo que no ha impedido que muchos de estos profesionales se hayan ido formando en otras áreas, pudiendo así mejorar su profesionalidad y ofrecer a sus usuarios/as una mayor calidad de servicio.

Un factor negativo de la Orientación Laboral, como en todo proceso de intervención con personas, es el grado de dependencia del usuario a este servicio o hacia el mismo profesional incluso. Aunque Juan Monsalve también destaca como negativo, el déficit en el análisis del impacto de este servicio, dentro de las políticas activas de empleo, o incluso su repercusión a nivel social.

Pero, aunque no se hayan medido suficiente las consecuencias de este servicio, si es sabido que cada vez más, este tipo de ayuda, es más demandado por los usuarios/as. Independientemente de su nivel educativo o económico, es decir, que la Orientación Laboral, es un servicio aceptado por todos y todas las personas que se encuentran en un proceso de inserción laboral. Así, que no es una disciplina que parezca que tiende al desaparecer, mejor aún, parece que es un foco en crecimiento.

La razón, es que no es sólo un servicio en el que se transmitan unos conocimientos teóricos y una vez aprendidos ya esté todo. ¡No!, sino que va más allá, encargándose también de dotar de habilidades, motivar, seguir o incluso acompañar al usuario/a en este proceso tan duro y a veces tan largo que es el del insertarse, continuar o cambiar dentro del mercado laboral. Evitando así, depresiones, baja autovalía o incluso desviación de los intereses que en un principio se han definido. Además, parece ser que el total empleo es un deseo que aún en mucho tiempo tardará en cumplirse, por lo que todo apunta a que la Orientación Socio-Laboral o para el empleo, será una disciplina que continuará existiendo. Aunque eso sí, se irá adaptando o sufriendo modificaciones según sea la realidad laboral o incluso económica del momento o del lugar donde nos encontremos. Por eso, como profesionales, tenemos que estar abiertos/as a la formación continua y conocer la realidad en la que nos encontramos.

Debido a que la orientación para el empleo, no es una disciplina estricta, esta varía dependiendo de muchos factores:

- Varía dependiendo de los objetivos de los programas.
- Varía dependiendo del dinero con que cuente el centro de orientación.
- Depende del tipo de usuarios/as que atienda, ya que sus demandas son diferentes.
- Se verá afectada por el tipo de políticas sociales que en ese momento se estén llevando a cabo.
- Dependerá del estado de la economía y del sector productivo.
- Depende del momento a intervenir del usuario/a, es decir si se incorpora en el mercado, quiere continuar o sale del mercado.
- Influido también por la cantidad o número de usuarios al igual que depende del número de profesionales que les atienden.
- El momento actual en el que se produce la orientación también importa, es decir todos los condicionantes sociales.

La conclusión es que nos encontramos en un ámbito de actuación en el que aún hay que trabajar mucho y que nos ofrece muchas posibilidades como profesionales.

 

 

 




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